dimecres, 11 de maig de 2016

Sobre la niebla de abril

''...La mirada pacífica de él lo transmitía todo, pero ella, con su pálida y pecosa tez, no hacía otra cosa que ocultar sus ojos para que él no los leyese de la misma forma que ella hacía con él. Que injusticia ¿no?, replicaba el chico, que tu sepas absolutamente todo de mí y tu no me dejes saber nada de ti. A lo que ella reía. Reía a carcajadas como una niña de nueve años, tanto, que hasta se abrazaba el estómago porque le dolía de la risa. Luego, de pronto, ella le cogía de la mano y lo llevaba arriba y abajo, junto a los coches de la vacía calle, sobre aquella niebla de abril.

Era de noche y solo se escuchaba el sonido de algunos búhos escondidos por los árboles, ella aprovechó para cogerle de los dos brazos y bailar al son del cántico de los búhos. No es el bar de los jueves, pero es la manera más bonita que tengo de bailar contigo, se excusaba con una sonrisa entre sus labios. Él no observó sus ojos ni un único instante, tampoco ninguna parte de su perfecto rostro, miró al horizonte mientras se movía de un lado a otro guiándola en el baile.

No hace falta que me dejes leerte, querida, decía. Me equivocaba, sé perfectamente cómo eres, no me ha hecho falta mirarte a los ojos ni una sola vez. Tengo tu risa grabada en mi mente. Eres tan sumamente bonita y tan sumamente perfecta de oír, que si me dejas, y me sumerjo en tus ojos, de ahí ya no salgo.''



By Noemí Martínez

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