dimarts, 3 de maig de 2016

La visión de Gemma

''Querida Gem,

Hoy, 3 de mayo, te escribo esta carta, no por compromiso, o por obligación, ni por cualquier otra cosa de la que merezca la pena excusarse . En realidad, no es ninguna excusa.

Vengo a decirte unas cuantas cosas, tengo diecisiete años así que no creas que tengo razón en lo que digo, no soy nadie importante, sólo una adolescente que viene a darte su opinión y la visión de su mundo.

No sé cuantas hojas tiene el cerezo que hay delante de mi casa, ni si ha crecido durante los últimos diecisiete años, ya sabes, no es una cosa en la que suelo fijarme cuando salgo de casa. Sólo sé que sus colores cambian depende de la estación, y ahora está dando sus frutos. Tampoco sé los diferentes tipos de panes que tiene la panadería de la esquina, a la que voy a comprar siempre. Ni siquiera me fijo en si el panadero lleva la barba corta ese día, pues así, tampoco me fijo en si mi madre lleva el pelo más escalado que ayer, o si el color de mis uñas se ha quedado a la mitad. Y ahora, me paro a pensar, ¿me he saltado tantos detalles en mi vida? En serio, ¿tantos? Soy joven, lo soy. Sólo tengo diecisiete años, suena a poco ¿cierto? Quiero decir, no sé lo que conlleva ser adulto, ni las dificultades que se me pondrán en el camino, ni tampoco lo que es el amor o la verdadera amistad, ni perder a un hijo o a un nieto. No lo sé. No me ha dado tiempo a vivir tanto. Parezco tan pequeña en ese sentido, tanto, que ni siquiera un pequeño punto en el mapamundi que hay colgado en mi cuarto describiría lo pequeña que me siento.

Pero luego, un rato después, leo esta carta y creo que realmente, son diecisiete años de mi vida desperdigados, cada cual con sus propios recuerdos, y de la mayoría ni me acuerdo, era apenas un bebé cuando empecé a formarlos. Y ahora me siento tan vacía, que a veces parece que tengo muchos, pero en realidad, no tengo ni la menor idea de los que llegaré a formar.

Diecisiete años y en cada uno de ellos he desperdiciado algo que no recuperaré jamás, el tiempo. Tantos libros no leídos, tantas caricias no dadas, tantos abrazos, tantos besos, tantas cosas por hacer y que debí haber hecho y no hice. Y aquí estoy ahora, echada en la cama, escribiéndote esta carta, mirando el cerezo por la ventana. También he ido con mi madre esta mañana a la peluquería, esta vez no se lo ha escalado, se lo ha cortado por los hombros, y la verdad es que me encanta.

He disfrutado estos últimos años, o al menos eso es lo que quiero pensar, pero luego me siento aquí y reflexiono y pienso ¿qué he hecho? Y la respuesta siempre es nada, cero, vacío. Quizá fui a muchas fiestas de cumpleaños y saqué muchos dieces en los exámenes, pero no hubo nada que me llenase como persona, y de nuevo no sentía nada, cero, vacía. Está bien. Ahora ya ha pasado. Ya no puedo recuperar esos años, ni los libros que no leí, ni dar los abrazos no dados, ni despedirme de la gente que no me despedí.

Supongo que así es como veo el mundo, una gran industria que se queda sin tiempo y sin vida. Algo que funciona bien pero no produce. Por eso, quiero pensar y creo, que todavía puedo hacer algo al respecto, no voy a recuperar diecisiete años, pero tengo unos cuántos más por vivir. Así que, ahí va mi consejo pequeña Gem, no desanimes, no pongas caras largas ni digas no. Fíjate en si el panadero lleva barba o no, fíjate si el cerezo sigue ahí, fíjate en si el color de tus uñas se ha desvanecido, fíjate en el más mínimo detalle de tu vida. Lo que realmente importa es que produzca mientras funcione, y en un futuro, espero haberlo conseguido.


-Con cariño, la Gemma del pasado.''



By Noemí Martínez

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